Alma, Erika, Angelika y Lenka son cuatro mujeres de distintas edades y que viven en diferentes periodos de tiempo, una previo a la Primera Guerra Mundial, otra después de la segunda, una más en Alemania del Este durante los 80's y la última en la actualidad. Hay algunas cosas que comparten, pero la principal es el lugar donde viven: Una granja en Altmark.
A lo largo de los periodos que la cinta nos permite ver de ellas, conocemos como experimentan desde la felicidad hasta el dolor y a veces atestiguar cosas horribles de las que deben sobreponerse.
Quiero comenzar hablando de lo que más me gustó de esta propuesta e ir desglosando el resto a partir de ahí. Con eso dicho, creo que estamos ante una de las propuestas visuales más bellas del año pasado y una de las mejores queverán en este. La fotografía encapsula a la perfección los momentos alegres, la melancolía y los paisajes que nos permite ver. Veo a la película contendiendo por premios en ese aspecto y en cuanto al sonido, que es envolvente y en ocasiones su presencia o ausencia ayuda a amplificar las emociones. Considero que el título de la película en inglés (Sound of Falling) queda mejor que el propio título en alemán (Que podría traducirse como "Mira hacia el Sol") porque durante la película hay algunas caídas y en ellas el diseño de sonido las hace más impactantes.
A esto ayudan sobremanera las actuaciones, especialmente las de Lena Urzendowsky como Angelika y la de Hanna Heckt como la pequeña Alma. Casi todas las protagonistas hacen un trabajo espectacular y saben plasmar lo que quieren hacer sentir al espectador.
Y acá es donde viene la queja (Si pudieramos llamarla así), y es que al contener momentos muy concretos de las vidas de sus protagonistas, hay un par que salen perdiendo.
Primero la historia de Lenka, donde buena parte del tiempo no sabes en quién se está enfocando la historia hasta que ella misma comienza a narrar, el giro se aprecia bastante, es muy interesante e inesperado, pero la sensación de confusión impera hasta que sabemos quien nos está contando su vida. La otra es la de Erika, la más perjudicada por lo interesante que son el resto de las historias. Lea Drinda apenas tiene tiempo para demostrar su talento, y aunque lo hace bien, su tiempo en pantalla la hace ver más como un vehículo de conexión que como un personaje completo.
En ese sentido, el ritmo se ve particularmente arrastrado por las historias, saltando de un momento a otro entre ellas y centrandose más en unas que en otras. El guión ayuda a que esa dinámica se mantenga interesante (Particularmente las historias de Angelika y Lenka atrapan de inmediato por las cosas que ocultan), y cada vez que hay un salto entre historias, llega una sensación de inquietud sobre lo que viene. La cinta dura casi dos horas y media, por lo que también se pudieron haber cortado tramos de las tres historias más largas para darle un poco más de foco a la cuarta.
Lo cierto es que la cinta recompensa muy bien al espectador, con giros en las historias que llevan a las protagonistas en direcciones inesperadas y que sorprenden de forma muy grata (En lo visual, porque algunos giros son dolorosos). La cinta vale totalmente el boleto, pero hay que considerar que es cine con un ritmo bastante pausado que no muchos pueden soportar.
Al final, tras más de dos horas, uno genera conexiones con las protagonistas. Se preocupa por ellas y por lo que viven, y ese es el objetivo de la película, ver que la vida sigue, a pesar de todo lo malo, lo importante es avanzar y esperar que la próxima historia sea mejor que la anterior. Y a veces así es.
¡Si llegaste hasta acá, muchas gracias por tu tiempo y sigamos amando el cine!







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